Hace unos días atrás recibí por correo una fotografía de mi graduación. En ella estaban retratados aquellos compañeros de batalla con los cuales luché codo a codo por sacar adelante mi carrera profesional, las sensaciones que experimente fueron muy sobrecogedoras.

De inmediato saltaron a mi mente esas coordinaciones, de los viernes por la mañana, para ver donde pasariamos el fin de semana hacinados comiendo sanguchitos y pegados a las pantallas de nuestros computadores. La imagen de la telaraña de cables debajo de la mesa, del intercambio de insultos luego de la media noche cuando poco distinguiamos entre estar despiertos programando o descansando en el sillón más cómodo de la casa que nos tocara visitar.

Y si que aprendimos mucho esos días, no solamente sobre el curso sino sobre nosotros mismos, sobre la convivencia, sobre el compartir… Estoy seguro que si mis compañeros leyeran esto dirían este loco ya comenzó con sus cosas… pero así soy yo, así me conocieron y así nos toleramos, nos comprendimos y creo que entre insulto e insulto nos comenzamos a querer como nuevos hermanos.

Finalmente como siempre el destino nos separó pero no muy lejos aun gracias a Dios y hoy que veo nuevamente esa foto siento una gran nostalgía por mis errores y mis acciones sin sentido.

Las personas podemos justificar en un momento nuestras acciones erronéas y les digo por experiencia propia podemos ser muy convincentes con nosotros mismos pero la Vida no se anda con rodeos y el tiempo para ella es infinito, con dulce sabiduría nos coge un día con la guardia baja y como a mi me sucedió puede llegar la lección en la forma de una fotografía.

Una fotografía que me recuerda que deje a mis compañeros; a aquellos con los que sufrí una y mil penurias por otras causas inciertas y ajenas que ahora no me consuelan.

Si ven con detenimiento la fotografía, me incluí en ella con la magía de la imagen digital pero ese vano intento de menguar mi culpa no sirvió de mucho…

Aprendí una lección de vida…

Las personas que con esfuerzo, con dedicación, con sus defectos y sus virtudes caminan a nuestro lado día a día son a quienes debemos nuestro cariño, nuestro afecto, nuestra amorosa comprensión porque son ellos los que nunca se van, porque son ellos los que siempre estan ahí a pesar de cualquier circunstancia…

Aprendan eso antes que como a mi, les llegue la lección en una fotografía…

…en la cual no estan